miércoles, 14 de octubre de 2009

¿Por qué se derrite el hielo en polo norte?

¿Por qué se derrite el hielo en el Polo Norte?

Mi nombre es Vicente me dicen Vicho tengo 12 años. Mi mamá se llama Carla y mi papá Carlos vivo en la capital de Chile, Santiago. Un día cuando estaba jugando videojuegos mis padres se me acercaron y me dijeron que por el trabajo de mi papá nos tendremos que mudar al Polo Norte. Al comienzo estaba triste porque no quería dejar a mis amigos, pero luego de pensarlo bien, me alegre porque iba a conocer al Viejito Pascuero

Al fin llegó el día, fuimos al aeropuerto, mi mama y yo estábamos nerviosos porque era la primera vez que nos subíamos a un avión.

El viaje fue largísimo, pero cuando llegamos fue sorprendente porque era la primera vez que veía la nieve. Cuando salimos del aeropuerto había muchos carteles que decían que no contaminemos el medio ambiente. Cuando llegamos a la casa, tenía mucho frío, pero mi madre me dijo que no me preocupara porque me iba acostumbrar. Luego le pregunté ¿Por qué el hielo se derrite? Mi papá me dijo que era por el calentamiento global.

Cuando era de noche me fui a dormir, tuve que dormir con cinco frazadas por el frío. Horas mas tarde desperté con una enorme luz que venia de afuera, me abrigué y salí corriendo a ver, pensé que podría ser el Viejito pascuero con un regalo de bienvenida, pero no lo era comencé acercarme cada vez mas y cuando finalmente llegue al lugar donde se encontraba la luz descubrí que era una cosa con el porte de un niño con forma de llama y que era de fuego, le pregunté cómo se llamaba, él me respondió que se llamaba Chispa. Luego le pregunté que estaba haciendo, y este me dijo que estaba derritiendo el hielo y dejando a los animales sin hogar.

Me devolví a mi casa pensando que todo era un sueño. La siguiente noche paso lo mismo solo que esta vez lleve a mis padres conmigo les conté sobre Chispa y lo que quería hacer, ellos solo me siguieron cuando de repente, vimos a la extraña criatura con una maquina de fuego derritiendo el hielo. Mi papá actuó rápidamente, hizo una pelota enorme de nieve y se la tiró, llamó a los policías, estos se lo llevaron. Al otro día en el diario salió una foto mía y de mis papás, y de título salía “Familia salva a los osos polares y el derretimiento de los polos.”

Cuando se acabaron mis vacaciones y entré a mi colegio nuevo, se me hizo mucho más fácil hacer amigos; hasta tuve polola al mes, y de sobrenombre me pusieron Héroe. Si no fuera por mi y mi familia el Polo Norte estaría sin hielo y sin osos polares. Luego de un par de años tuve que volver a Santiago ahí hacia mucho calor, ya me había acostumbrado a las bajas temperaturas del polo norte, incluso me comenzaban agradar.

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